ARTUALIDAD

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MENTIRAS Y OPINION


“Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad”

Oscar Wilde.

Como anda el patio. Hace no demasiado tiempo, el llamado cuarto poder se limitaba a una función informativa: reflejaba el sentir colectivo de la opinión pública. Si algo interesaba, allí estaba la prensa, la radio y la televisión para cubrir la noticia. Se ha hablado mucho sobre las condiciones ideales de la información: veracidad, imparcialidad, seriedad, etc. Son algunos de los vectores que deberían vertebrar toda noticia. A los estudiantes de periodismo siempre les dan la tabarra con las cinco “W” (las cinco preguntas que debe contestar una noticia para que se considere tal: Why? Where? Who? What? When? Y una H: How?) Las respuestas de estas cuestiones tienen que venir acompañadas por datos verificables, intentando dejar al margen cualquier tipo de opinión personal… pero esto es la teoría. La práctica actual se aleja irremediablemente de estos criterios periodísticos.

Todo comenzó con una idea eminentemente capitalista: la línea editorial. Se trata de una serie de criterios específicos de cada medio que han de seguir los redactores que allí trabajen. Antes, dentro de cada línea editorial, se hacía una síntesis de lo dicho en el párrafo anterior. Seguir la verdad, no eludir temas espinosos, datos verificables, etc. Pero ahora no. Ahora los periódicos , las emisoras de radio, los canales de televisión han devenido en blogs. Un blog es personal. Cada uno puede decir en su blog lo que le plazca. Todo el mundo sabe que un blog es escrito por una o más personas y que nada de lo que allí dicen supera la delimitación de lo personal. Los medios de información se han convertido en propaganda. Con titulares escritos en imperativo (“Trabaja por España” rezaba el titula de La Razón el día de la huelga, “España: lo que no une” dice el ABC mientras escribo estas líneas), con carácter cada vez más fascista (todos conocemos la cadena COPE, el canal de Libertad Digital, etc), con pajas mentales del director de turno que se extienden hasta el infinito (aún colea en El Mundo aquello de “El 11m fue obra de ETA”), con clara propaganda de tal o cual partido (En El País se aferran al PSOE contando sus bondades, en los demás, al PP) y un largo etc.

No puedo evitar hacer una comparativa con los diarios deportivos. Aquí todo el mundo sabe de que pie cojea cada uno. Unos son del Madrid, otros del Barsa. Si el Madrid gana la liga, la portada del Sport será algo así como: Messi es el mejor del mundo; si el Barsa gana el triplete, la portada de As reza: El Madrid quiere fichar a Lampard. Aquí no existe tanta trampa. Los seguidores de los equipos de fútbol son forofos. No necesitan explicaciones racionales. Seguirán siendo de su equipo pase lo que pase. Pero cuando la política se transforma en pasto de forofos nos podemos echar a temblar. Desde las editoriales, los artículos y reportajes de los grandes medios se acosa a los inmigrantes, se les llena la boca hablando de ESPAÑA, apoyan a la iglesia, rechazan cualquier alternativa política y etc. A mi me la suda. Pero mucha gente cree que eso es información. Crean opiniones. En cada bar del territorio nacional la gente repite lo que ha leído, lo que ha visto, lo que ha oído, y lo encumbran a verdad verdadera. Sin darle más vueltas. Sin escuchar a la otra parte. Paso con el 15M (Rubalcaba está detrás, decían; son entrenados por ETA, escribían otros), ha pasado con las protestas callejeras y con la huelga. No nos debe importar. Son propaganda. Pura propaganda. Y yo uso la propaganda para encender la chimenea. Las mentiras prenden muy bien.

 

Iguana